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ABUSO
SEXUAL CONTRA NIÑOS Y NIÑAS
Siempre oimos
hablar de la necesariedad que tienen los niños de crecer con límites.
Pero hay algo mucho más importante que los límites al niño,
que son los límites que los adultos nos debemos poner a nuestras
tendencias avasalladoras contra ellos. Avasalladoras de
sus derechos, avasalladoras de sus necesidades. Avasalladoras de su
cuerpo.
Francoise Doltó
-psicoanalista infantil- dice que adultos que no pueden ponerse a si
mismo límites en su acceso al niño, que hacen en su vida lo que
niegan en su discurso, y anuncian como verdades lo que no
son capaces de hacer, son en si mismo adultos corruptores.
La corrupción va
de la mano del abuso. La corrupción implica la entromisión que rompe la
red de contención subjetiva del otro. Que avasalla su psiquismo.
Qué
es abuso?.
Podríamos decir que la condición de
"abuso" de un contacto entre un adulto y un niño, no la
da las características del acto, sino el efecto que busca el adulto
abusador. "Abuso" puede ser tan solo tener en la falda a
un niño, observarlo desnudo, o mostrase desnudo, si eso produce
placer genital al adulto. Pueden ser caricias tanto como la práctica
oral activa o pasiva con el niño o la niña, o acceso genital u
anal.
El abusador
es alguien
que tiene o se gana la confianza del niño o la niña, alguien a quien
el niño ama o de quién el niño depende real o afectivamente, y -aquí hay
una de las claves- es alguien a quién -por lo dicho- el niño
"accede" a satisfacer. El abusador antes que avasallar el
cuerpo, avasalló el psiquismo del niño o la niña, ganando su
confianza.
Y aquí hay otra
clave : así, ganándose la "anuencia" del niño,
se gana también su complicidad. El niño o la niña es transformado
-por el abusador- en cómplice de su delito. Cómplice involuntario,
por supuesto. "Involuntario" digo, en el punto de que el niño
o la niña -valga la obviedad- no es un adulto con libre capacidad de
decidir. "Complicidad" que genera sentimientos de
CULPA en el niño... yo accedí a que esto sucediera,
es su pensamiento.
Con esa "cómplicidad
culpable", el abusador se GARANTIZA el silencio del niño. Y a
veces esa complicidad se garantiza durante años. Aunque hayan
terminado las prácticas del abuso, este continúa en el tiempo como
"secreto" que el hombre o mujer abusados en su infancia,
guardan con culpa y verguenza durante toda su vida, apareciendo a
modo de serios trastornos afectivos y sexuales, que pueden llegar a
hacer de su vida un infierno.
Y de esto se
desprende una clave para descubrir cuándo un niño o
una niña está siendo víctima de abuso : Cuando
un niño o una niña muestra conocimientos, actitudes, gestos,
movimientos, iniciativas, relacionados con la sexualidad adulta
(sexualidad genital) que no se condicen con su estadío de maduración
sexual, ese niño puede estar siendo víctima de abuso sexual.
Si él o
ella propone prácticas sexuales a un adulto, si realiza
movimientos propios del coito, son motivos de alarma.
La aparición
repentina de la masturbación compulsiva, de pesadillas, de trastornos
del sueño, de enuresis o ecopresis (hacerse pis o caca encima
nuevamente), son otros de los síntomas que concomitantes con
algunos de los anteriores pueden aparecer cuando el niño o la niña
está siendo víctima de abuso sexual.
Pero sobre todo, un
niño o una niña está siendo víctima de abuso sexual, CUANDO CUENTA
LO QUE LE SUCEDE. No es habitual que el niño o la niña
cuente, la culpa y las amenazas directas o solapadas del abusador se
lo impiden, pero cuando lo hace, dice la verdad. Un niño -por
un sentido lógico elemental- nunca podría hablar de lo que
no conoce. Y si un niño o una niña conoce de la genital adulta y sus
prácticas, es indudable que alguien se la mostró. Y ESO ES EL ABUSO.
Cuando un
niño o una niña cuenta que está siendo víctima de abuso
sexual :
Los casos más
dificiles de reconocimiento del abuso sexual, son los que suceden
dentro del ámbito familiar. Quién no le cree al niño, quién hace
"como si nada sucediera" en la familia, quién no hace la
denuncia del abuso creyendo que con esta agravaría el problema,
SOLO ESTÁ ACRECENTANDO EL DAÑO AL NIÑO O LA NIÑA. Se transforma
ese otro adulto en cómplice del abusador, y en otro adulto más que lastima
al niño. Y si el abuso causa daño, mucho más daño causa desoir al
niño cuando lo cuenta.
El
abusador infantil es -psicopatológicamente hablando- un paidofílico.
La práctica paidofilica responde a un psiquismo perverso, y en ese
sentido: con imposibilidad de sentir culpa por sus actos. En este
punto es imposible que un paidofílico reconozca el daño que
causa su acto, o si lo reconoce, que eso lo haga sufrir. Sin
reconocimiento de las consecuencias del acto, no hay ninguna
posibilidad de cura para el paidofílico. La única
alternativa es implementar todas las medidas necesarias para evitar
el contacto del abusador, del paidofílico, con niños o niñas. Y
principalmente, evitar todo contacto con aquellos niños o niñas
que ya fueron sus víctimas.
Descubierto, el abusador
utiliza su primacía de adulto para descalificar las palabras del niño
o la niña : que el niño miente, que alguien está queriéndolo
perjudicar y por eso usa al niño como herramienta para ello, llegando
a que "él o ella "me buscó"", son algunos de los
argumentos utilizados por el abusador. Todas las estrategias del
abusador, muchas veces hacen dudar a terceros respecto de su
culpabilidad y afectan la decisión de denunciarlo.
Por los mismos
mecanismos de complicidad que genera en el abusado, muchas veces
encuentra en él mismo, su mejor defensor.
Como delito, el
abuso es de demostración compleja. Demostración que muchas veces
recae nuevamente sobre la víctima, exponiéndolo a pruebas, careos,
test, etc. O que incluso encuentra en él un detractor a la
demostración del delito : me equivoqué, mentí, los terceros no
vieron lo que vieron...
Sin embargo la
llegada de la ley es "reparadora" y "liberadora"
para el niño o la niña víctima de abuso. Ayuda a
"reordenar" qué está bien y qué está mal. Quién es
culpable y que él no lo es. Pero el principio de toda
reparación posible, es CREERLE al niño, por doloroso que sea para
aquel que debe preservarlo, cuando dice que está siendo víctima de
abuso sexual. Y un niño "dice" de muchos modos que está
siendo víctima de abuso. Es a todos esos modos a los que los adultos
debemos saber decodificar.
El abusador
no
es alguién que tenga características especiales, que sea
"identificable" a priori. Puede ser hombre o mujer, casado o
soltero, joven o muy mayor, heterosexual u homosexual; ejecutivo de
multinacional o marginal; buen amigo de la familia, o confesor del niño.
No se puede decir a-priori quién puede ser un abusador. Por
eso la única PREVENCION para el abuso infantil, es LA
INFORMACIÓN Y EL EJEMPLO AL NIÑO Y LA NIÑA.
La información en
relación con su cuerpo, la sexualidad, y su derecho a la
intimidad. Y el ejemplo de nuestra relación como adultos con nuestro
cuerpo, con el lugar que ocupa la sexualidad para nosotros, y con
nuestra intimidad. Y sobre todo, el ejemplo del límite que los
adultos nos pongamos en actos concretos en relación con su
cuerpo. Ir limitando nuestro contacto corporal íntimo, con sus
genitales, a medida que el bebé va creciendo, enseñarle a bañarse
solo a la edad más temprana posible, respetar su intimidad en el baño
o cuando se va a dormir...
Educar al
niño y la niña en el pleno ejercicio de su derecho a DECIR
NO es la mejor prevención al abuso infantil.
María Adela
Mondelli
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