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Bésame, bésame mucho... reclama el bolero. Pero
quién más, quién menos, todas las mujeres reclamamos lo
mismo. Si él no se atreve a besarnos por primera vez nos
asalta la sopecha de que no le gustamos. Si no nos besa
con frecuencia después de casados es que quizás no le
interesamos. A toda edad y en cualquier etapa de
nuestra vida todas seríamos capaces de repetir con el
muy romántico Gustavo Adolfo Bécquer: "¡Por un beso, qué
no daría yo por un beso! Las razones por las que un
beso es capaz de producirnos una revolución afectiva y
hormonal son, según los especialistas, muy
variadas. A nivel psicológico constituye el primer
abordaje del cuerpo deseado y es una promesa de mayor
intimidad. A nivel hormonal desata una verdadera
tormenta que suele traducirse en temblor leve, tensión,
acaloramiento, sudoración y excitación sexual. Durante
el beso se liberan endorfinas, una hormona indispensable
para mantener el buen humor. Es el preámbulo
indispensable para poder poner el amor en palabras y
decir "te quiero”. Además, es el prólogo necesario para
llegar al acto sexual con un adecuado nivel de
excitación. La diferentes formas del beso dicen mucho
acerca de las personas que se besan. Piquito:
Sólo se trata de apoyar los labios de uno contra los
del otro y ponerlos en forma de trompita. En algunos
países es utilizado como un saludo común entre amigos,
sin ningún tipo de connotación sexual. Aunque en nuestro
país este uso se está popularizando bastante, el
contacto de dos bocas tiene siempre una connotación
erótica. Por lo general, en una relación amorosa
incipiente o en una ya consolidada denota ternura más
que pasión. Invasivo: El que besa se apodera
de la boca del otro, hasta dejarlo casi sin respiración.
Demuestra pasión y es casi una metáfora de una relación
sexual. Indica el deseo de avanzar más allá del beso.
Cazador: El que lo da es desbordado por la
pasión y muerde los labios del otro. El que lo recibe
siente que quiere ser “comido” por el otro, poseído. Es
una vuelta de tuerca sobre el beso invasivo, al que le
agrega un toque salvaje. De película: Es el
beso que da al mejor estilo Hollywood. Es espectacular.
Mientras se besa, se inclina al otro hacia atrás, como
invitándolo a estar más cómodo. Este estilo se impuso en
las películas de los años '50 y se convirtió en una
clásico. Si bien no es utilizado con frecuencia, es muy
romántico y es casi un emblema del beso de amor. Apasionado o ardiente: Es inevitable que con este
estilo de beso suba la temperatura de los enamorados.
Porque ambos se olvidan del mundo e invaden con la
lengua la boca del otro. y están entregados a los
sentidos. Sin duda alguna es uno de los más eróticos
En el cuello: Esta es una de las zonas más
sensibles y eróticas del cuerpo. Complementa los otros
estilos de beso e implica una mayor intimidad entre los
amantes. En las zonas íntimas: Los pezones y el
clítoris son las zonas más sensibles al contacto de los
labios del compañero sexual. Pero debe tenerse en cuenta
que todo el cuerpo es una superficie potencialmente
erógena. |