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COLAS PERFECTAS! Es inevitable que la mirada se dirija hacia allí. Hombres y mujeres se miran las colas (para qué negarlo) y lo cierto es que a ninguna mujer le gusta que digan que la suya es fea. "Fea" quiere decir muchas cosas: caída, fláccida, chata, alargada, sin forma, regordeta en exceso, o simplemente demasiado amplia. Ni hablar de la celulitis, que es el otro gran fantasma que hace su aparición por excelencia cuando empieza el calorcito, donde los shorts traicioneros se confabulan con las mallas y pantalones blancos para hacernos sentir en el último escalafón de la belleza y la estética contemporánea. El caso es que, aunque suene exagerado, tener una buena cola es una inyección de autoestima (sin doble sentido), es como tener puesta una linda prenda o un buen perfume, pues uno sabe perfectamente bien que el ojo clínico de compañeros de trabajo, facultad, amigos y vecinos siempre va a parar "ahí" en algún momento del día. Por eso es tan importante hacer algo para ayudar a la naturaleza a moldear nuestro "derriére", para decirlo con acento francés. La primera regla de oro es no dejarse llevar (ni desanimar) por las típicas frases que se repiten de generación en generación en muchas familias, como por ejemplo: "Saliste a tu tía y a tu abuela que son “chatas” o "de familia somos así, y nada se puede hacer al respecto", y cosas por el estilo que se arrastran como condenas. En definitiva, uno tiene que hacer lo posible por mejorar en todo aspecto de su vida y verse bien es una parte muy importante del vivir cotidiano, por eso no hay que dejar pasar el tiempo y decidirse de una vez a cambiar. Mientras, le damos una pista para leer esta nota: no se trata solamente de ver en qué parte de la cola se acumula más grasa, sino también, de diferenciar de dónde viene y en qué capa se encuentra. ¿Por qué? Porque su ubicación y origen significan cosas distintas. Por ejemplo: cuando la grasa está acumulada en la capa superficial, hablamos de celulitis; si se encuentra en una capa más profunda, entonces nos enfrentamos a un cuadro de adiposidad localizada y si, en cambio, el problema es la falta de tonicidad de los músculos, entonces se trata de flaccidez. El factor común es que cualquiera de estas tres afecciones genera una deformación de glúteos que nadie quiere pero que muchas/os tienen. Por otra parte, la grasa que uno pretende eliminar puede ser propia del glúteo o de las caderas (que, por efecto de la gravedad y de las distintas posturas de cada persona, se desplaza hacia abajo y hacia atrás, empujando al glúteo y aumentando el volumen). Para ver de dónde proviene esa grasa, existen determinadas pruebas que uno mismo puede realizarse y otras (un poco más sofisticadas) que realiza luego el médico para corroborar ese "diagnóstico" casero. Ahora, sí de una vez por todas, ¡manos a la obra!
También representan un importante instrumento de seducción, estímulo sexual, estrategia de publicidad y hasta se han constituido en un símbolo de belleza e inclusive de veneración (basta mirar la televisión u observar comportamientos cotidianos para comprobarlo). Pero este "furor" no es actual, sino que, a lo largo de la historia, los glúteos siempre han tenido gran importancia, como lo demuestran diversas obras de arte, ya sean pinturas o estatuas de los más grandes creadores. Evidentemente, la cola tiene diferente evolución en el hombre y en la mujer: en la mujer es más redondeada, su volumen es mayor y cuenta con más tejido adiposo, mientras que en el hombre su forma tiende a ser cuadrada (aunque se podrían nombrar varias excepciones) y tiene más músculos. La forma del glúteo se va modificando con la edad debido al aumento de peso y la pérdida de la elasticidad de las estructuras de sostén. Debemos recordar que el tejido graso depositado en esta región es rebelde a los tratamientos que se realizan por métodos externos, por eso muchas veces es necesario recurrir a tratamientos más profundos y de diversa índole. El Doctor Julio Ferreira, Presidente de la Asociación Argentina de Medicina Estética, y asesor de Salud Vital en la especialidad, detalla a continuación alguna de las técnicas más efectivas para lograr glúteos firmes, con buena forma y –algo más que clave– sin celulitis:
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