| Cuerpos
perfectos... ¿Mujeres perfectas? |
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| Por:
María Ester Di Marcchio |
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Obsesionarse
por llegar a tener la figura de una top-model es
un problema tan extendido entre las mujeres de hoy
en día, que a la mayoría de ellas les resulta
normal tener este tipo de trastorno, el cual, en
no pocas oportunidades, termina manifestándose en
un cuadro de bulimia o anorexia.
Efectivamente, los especialistas señalan que han
podido observar cómo la obsesión por alcanzar
una figura inalcanzable, ha provocado en muchas
mujeres constantes depresiones e insalubres
cambios dietéticos, que las lleva, justamente, a
calmar la ansiedad comiendo de más, lo que les
provoca aún más culpas y angustias y las conduce
a entrar en un circulo vicioso del que les cuesta
cada vez más salir.
No es casualidad, entonces, que en la década de
los noventa, es decir la época de la delgadez
extrema y el culto de la imagen, la mujer promedio
haya pasado a pesar 75 kilogramos, cinco kilos más
al compararla con la mujer promedio de dos décadas
atrás.
Queda claro, entonces, que una de las formas de no
excederse de peso, es, justamente, no tener la
obsesión de no hacerlo. Sin embargo, todos los
especialistas coinciden en afirmar que esto no es
nada fácil, pues el ideal de un cuerpo muy
delgado ya está profundamente arraigado en la
psiquis femenina, e incluso aunque los medios
cesarán con su bombardeo de imágenes de
90-60-90’s, los expertos creen que todavía se
necesitaría un buen tiempo como para desterrar la
perniciosa idea del cuerpo ideal-imposible.
Incluso, para muchos expertos ya se está en la
tercera generación de mujeres con obsesiones y
trastornos dietéticos, pues afirman que existe más
de un caso en donde tratan a pacientes cuyas
abuelas también eran anoréxicas.
Un cuerpo de muñeca La celebre muñeca Barbie
pareciera ser el ideal al que muchas mujeres
apuntan cuando se trata de elaborar una dieta. Sin
embargo, según un reciente estudio desarrollado
en los Estados Unidos, se pudo saber que, para
lograr las formas de una Barbie, una mujer
promedio debería crecer 50 centímetros, reducir
15 centímetros su cintura, y agregar 13 centímetros
a su busto.
Sin dudas, un anhelo imposible de concretar, pues
es evidente que no se puede alcanzar el estándar
del cuerpo de la célebre muñeca. Y sin embargo,
son cientos de miles las que lo continúan
intentado, en una carrera que nunca llega a la
meta deseada.
De hecho, los especialistas señalan que es
totalmente errónea la idea de que el cuerpo puede
moldearse a voluntad. Pero es justamente la
creencia opuesta la que lleva a muchas mujeres a
destrozar literalmente su salud con todo tipo de
dietas, sintiéndose culpables si no lo hacen,
pues, dentro de su concepción, sus cuerpos no son
lo que “deberían ser” por exclusiva culpa de
ellas.
Por eso, según estos expertos, la clave para
comenzar a retornar a la senda saludable, que es
también el camino para tener la mejor figura
dentro de los propios limites, es empezar a
abandonar la errónea concepción de que el cuerpo
es exclusivo producto de la voluntad, así como
también la falsa y nociva idea de que un cuerpo
imperfecto es el reflejo de una persona
imperfecta.
Este último punto, resaltan, es esencial, pues si
estas mujeres logran que su autoestima deje de
estar determinada por su imagen en el espejo, podrán
entender que el carácter, la frescura,
inteligencia, simpatía, y otras cualidades, no
tienen ninguna relación con el talle.
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