Algunos
conceptos sobre las dietas, varios de ellos equivocados
durante años, están siendo revisados, según las
nuevas recomendaciones de los organismos federales de
salud de Estados Unidos.
Las conocidas
dietas Atkins y South Beach están siendo revisadas a la
luz de las nuevas recomendaciones de dichos organismos
que señalan que ambos regímenes omiten una de las
principales normas actuales: contar las calorías.
Las novedades
consisten en el hecho de reconsiderar que las dietas Low
Fat o con bajo contenido de grasa (que son las que se
recomendaron durante estos últimos años), dieron por
resultado un crecimiento exponencial de los índices de
obesidad en EE.UU., y lo que es peor aún, la
preocupante subida de los indicadores en niños y
adolescentes.
Ahora lo que se
pregona es el cambio de los hidratos de carbono -por
ejemplo los que están dentro del arroz o almidones- por
los que se encuentran en las frutas y en las verduras.
Las dietas South
Beach y Atkins se parecen en lo siguiente: en las
primeras semanas abogan por la eliminación de los
carbohidratos llamados fuertes y luego los buenos, los
provenientes de las frutas y las verduras.
El doctor Arthur
Agatstton, creador de la dieta South Beach, habla de los
buenos carbohidratos, no de la baja cantidad de hidratos
de carbono de la dieta alimenticia en el ser humano.
Insistimos:
los buenos son los que están sobre todo en los
vegetales, las frutas y los cereales, contra los malos
que se hallan entre los almidones como pastas, arroz,
etc.
Ya vengan en forma
de suculentos desayunos a base de huevos, tocineta,
panquecas o de comidas rápidas como hamburguesas y
patatas fritas.
Acá hablamos no sólo
de la cantidad, sino también de la calidad.
Los que ya tenemos
algunos años recordamos que las porciones de pochoclo,
palomitas de maíz, o pop corn que se servían en
Estados Unidos no excedían el contenido de un vaso de
tamaño mediano, unos 200 cc o ml.
Hoy en día esa
porción se ha transformado en un balde que ha
multiplicado por varias veces al antiguo tamaño de las
raciones.
Para Colette
Hermowitz, vicepresidente de investigación y educación
de Atkins Nutritionals, las nuevas directivas del
gobierno se acercan a las recomendaciones de la dieta de
Atkins. Esta última recomienda comer por lo menos unas
cuatro tazas de vegetales por día mientras que los
organismos federales recomiendan dos y media.
Para Eric Hentges,
director del Departamento de Promoción y Nutrición de
Estados Unidos, el mensaje más importante es que hay
que contar las calorías que se ingieren por día y
dentro de ellas tratar de obtener la mayor nutrición de
lo que se consume.
Esto obviamente
dependerá de la actividad que desarrolle cada uno. No
son los mismos requerimientos los de un deportista que
se entrena varias veces por día de quien se halla
trabajando sentado en una oficina durante toda la
jornada.
Como siempre, lo
importante en la vida consiste en el equilibrio.
Dependerá de la
calidad y cantidad de calorías con la que alimentemos a
nuestro cuerpo para que tenga un buen funcionamiento y
una buena salud.