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El insomnio y el rendimiento intelectual
Por: Maite González
 
Fuente: EFE
 
El insomnio crónico afecta a más de un 10% de la población Las dificultades para conciliar el sueño las sufre casi todo el mundo en algún momento de la vida, aunque el insomnio crónico afecta alrededor de un 10% de la población, con orígenes muy diferentes que pueden proceder tanto de enfermedades orgánicas como psicológicas.

El catedrático de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, Antonio Vela, considera que el estrés y la ansiedad son el inicio de muchos trastornos en los insomnes y alerta de que en algunos casos el insomnio se cronifica tras una situación de conflicto o experiencia traumática.

Para este especialista, las técnicas de conducta son muy importantes para aprender hábitos que ayuden a conciliar el sueño y destacó que hay que levantarse siempre a una misma hora, algo que es más importante que la hora de acostarse, que debe ser cuando se sienta necesidad de dormir.

Aconsejó a los insomnes levantarse de la cama si no se consigue dormir y aprender a convivir con la vulnerabilidad al sueño con técnicas de psicoterapia y de deshabituación a los barbitúricos.

También destaca Vela que el alcohol es una de las sustancias que más altera el sueño normal, ya que aunque puede producir somnolencia en las primeras horas, después provoca bruscos despertares y alteraciones durante la fase más profunda del sueño.

El sueño ocupa una tercera parte de la vida, en la que el organismo se restaura y el cerebro se reorganiza y mantiene una actividad esencial, aunque no fue hasta casi el final del siglo XIX cuando los científicos comenzaron a dar importancia al hecho de dormir, que antes era considerado simplemente un proceso negativo, opuesto a la vigilia.

Durante el sueño se produce la recuperación física del organismo, el corazón late más despacio, no existen cambios bruscos de presión arterial y la respiración se ralentiza, excepto en la fase de sueño REM (siglas en inglés de movimientos rápidos de los ojos), durante el cual hay mayor actividad cerebral y se sueña siempre, aunque sólo nos acordemos en algunas ocasiones.

Esta actividad cerebral se mantiene durante toda la fase del sueño y hace que en algunos momentos se consuma incluso más oxígeno y glucosa que en la vigilia, lo que es fundamental para el equilibrio psicofísico de la persona, de forma que la interrupción del proceso del sueño puede llevar a la muerte en pocas semanas.

Dormir bien es por ello un indicador de calidad de vida, cuya importancia ha dado lugar a que se pueda hablar de una medicina del sueño, que cuenta con dispositivos técnicos que sirven para conocer la calidad del mismo y que ayudan al diagnóstico de diversas patologías orgánicas como la apnea del sueño (que provoca la interrupción de la respiración durante algunos segundos), enfermedades tiroideas, lesiones cerebrales y muchas otras.

También los pacientes psiquiátricos presentan muchos problemas de sueño y más de un 50% sufren bien de insomnio o de otros trastornos como la hipersomnia o sueño alterado y poco reparador, que produce sensación de sueño durante el día.

La mayoría de las personas con insomnio refieren dificultad para dormir durante un tiempo prolongado, más de 10 despertares por noche, despertar precoz en la mañana y aumento del tiempo de vigilia tras el inicio del sueño.

Por el contrario, en la hipersomnia los pacientes refieren episodios repetidos de somnolencia diurna, fatiga, depresión, dolor de cabeza y deterioro del rendimiento intelectual, lo que hace que muchos de quienes lo padecen sean considerados torpes y perezosos, e incluso que en ocasiones se les tache de adictos a las anfetaminas, si las utilizan habitualmente para estimularse.

 

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