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La fatiga crónica sigue siendo un misterio

Es un trastorno de síntomas inespecíficos y difícil diagnóstico que se caracteriza por excesivo cansancio, depresión, dolores articulares. Para los científicos, su origen es aún es un misterio.

 

Cuando el gusto por la cama se convierte en una obsesión y las actividades cotidianas se hacen irrealizables por el esfuerzo que demandan, lo más apropiado es consultar al médico.

El síndrome de fatiga crónica (SFC), que se presenta con fatiga y dolores musculares, fiebre, dolores articulares, depresión y hasta trastornos en la memoria que persisten durante semanas, meses y hasta años, se conoce desde la década del setenta.

Lo que jamás llegó a imaginarse, por entonces, fue que los casos podrían llegar a triplicarse. Ahora, este trastorno no sólo se ha convertido en una frecuente causa de consulta médica, sino también en una de las enfermedades menos divulgadas y reconocidas.

Origen indescifrable

La edad promedio en la que comienza a manifestarse ronda los 35 años, pero puede alcanzar a niños y adolescentes.

"Actualmente, de cada 100.000 habitantes, entre 75 y 250 personas padecen el SFC. Se estima que el 70 por ciento de los casos corresponde al sexo femenino", sostiene Alberto Lifschitz, jefe de Clínica Médica del hospital Vélez Sarsfield y miembro fundador de la Asociación Interdisciplinaria de Medicina Interna (AIMI).

Las causas de la fatiga crónica continúan siendo un gran misterio para la comunidad científica.

"Este síndrome puede desencadenarse a causa de ciertas enfermedades orgánicas (del sistema nervioso o musculares) que no han sido tratadas adecuadamente.

Aunque se intentó comprobar que el SFC es provocado por un agente infeccioso, hasta el momento no hay nada demostrado", sostiene Isidoro Hasper, jefe del Departamento de Medicina del hospital Ignacio Pirovano y profesor adjunto de Medicina Interna de la UBA.

Ciertos medicamentos, empleados excesivamente y sin control médico, pueden llevar a graves estados de cansancio.

Sin ir más lejos, los diuréticos producen una disminución de potasio que conduce, a su vez, a una pérdida de calidad de la respuesta muscular.

El abuso de tranquilizantes continúa siendo una mala costumbre.

Porque tal como su nombre lo indica tranquilizan, pero pueden producir también el efecto inverso: deprimir.

La lista es larga
"Aún existen personas que toman analgésicos diariamente sólo porque creen sentirse mejor. Sucede que esos analgésicos o, asimismo, los antiinflamatorios pueden provocar pérdidas de sangre imperceptibles por el intestino.

Esto puede desembocar en un estado de anemia y llevar a un cuadro de fatiga crónica", agrega Pedro Tesone, jefe del Departamento de Medicina del hospital Ramos Mejía y profesor adjunto de Nutrición de la Facultad de Medicina de la UBA.

Sí se sabe que en el 75 por ciento de la población con fatiga crónica, este cuadro no se produce como consecuencia de alteraciones orgánicas.

Situaciones traumáticas o altamente estresantes son más que suficientes para condicionar la aparición del SFC o empeorar los síntomas.

Tesone explica que "hoy día, la tensión laboral es una de las causas más frecuentes de fatiga crónica, ya que uno de los principales temores de la clase media es perder el trabajo".

"Cuando los problemas son de orden psicológico, la sensación de debilidad comienza a manifestarse desde las primeras horas de la mañana, pero cuando la fatiga obedece a causas orgánicas se acentúa hacia la tarde o noche", asegura Hasper.

El síndrome misterioso

En el 30 por ciento de los afectados, se trata de una dolencia con síntomas inespecíficos y que no registra valores anormales en los análisis clínicos.

Los profesionales aseguran que un interrogatorio exhaustivo -para determinar posibles circunstancias que estén rodeando el cuadro-, un examen físico y el conocimiento de las condiciones físicas y emocionales del paciente previas a la aparición de los síntomas, bastan para alcanzar un diagnóstico preciso.

"Si el origen de la fatiga es autolimitado como una gripe, en tanto y en cuanto esta última desaparezca, sucederá lo mismo con la fatiga", agrega Hasper.

El quid de la cuestión es cómo distinguir este cuadro de la fatiga normal.

La fatiga es el resultado de un excesivo funcionamiento del organismo.

la fatiga crónica, en cambio, es un estado permanente, agotamiento aun antes de emprender una tarea que puede no demandar demasiado esfuerzo. En este sentido es imprescindible para el paciente reanudar las actividades cotidianas que se habían hecho a un lado debido al cansancio físico y mental.

Las estadísticas no son optimistas. Lifschitz asegura que "al cabo de 18 meses de tratamiento, sólo un 2 por ciento de los enfermos puede llegar a mejorar notablemente, mientras que un 64 por ciento puede presentar sólo una disminución de los síntomas; el resto, casi no presenta mejorías".

Hasta el momento, el SFC continúa siendo un gran misterio para la ciencia médica.

La mayoría de los pacientes deambula de consultorio en consultorio durante meses o años, ignorando lo que padecen hasta dar con el profesional que pueda reconocer los síntomas.

Lorena Roncarolo

 

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