PARA TODOS LOS GUSTOS
En internet existen ciberespacios
para todos los gustos. Desde salas para conversar seria y elevadamente
acerca del sexo hasta sitios abiertos donde se puede participar en
verdaderas orgías "invisibles".
Las salas virtuales se han
transformado en un "desahogo de la imaginación", sobre todo
porque son de fácil acceso. Además, nadie conoce a nadie y tampoco se
establecen compromisos. Bueno, excepto para quienes se atreven a
aventurarse en algunas bondades anexas que ofrece la tecnología
computacional, como es la incorporación de cámaras web que permiten
ver en vivo y en directo al ciberamante en cuestión. Pero esa, ya es
otra fase dentro del sexo virtual. Quienes desean mirar el rostro del
otro, oír su voz e incluso desnudarse utilizando esta modalidad tienen,
por así decirlo, ya cierto camino recorrido en su relación. No es
frecuente que desconocidos acepten sobrepasar los límites del
anonimato. Y cuando eso ocurre, sólo honrosas excepciones, logran
burlar el impacto de la desilusión.
En la actualidad circula a modo de
rumor, porque hasta ahora nada ha sido establecido con un sitio o
dirección específica, que existen pornoshops que venden en la red
artefactos que proporcionan sensaciones fisiológicas a la hora del sexo
virtual. Los estímulos que aplicarían serían vibración, movimiento,
presión negativa (succión) e impulsos eléctricos, y funcionarían a
pilas o con electricidad. Claro que para lograrlo se necesitaría un
dispositivo electrónico que debería ser conectado a un puerto o ranura
del computador, para que el operador pudiera tocar o ser tocado en forma
virtual.
En cuanto a la infidelidad, la red
alberga a millones de "amantes". Es más, los chat facilitan
la traición entre parejas reales y virtuales. De hecho, existen chat
denominados "sólo para infieles". En este mismo momento algún
conocido suyo puede estar engañando a su novia y teniendo sexo cibernético
sin mayores culpas. Pero en ese sentido, las cosas se pueden estar
complicando. En España ya existe una agencia creada exclusivamente para
rastrear a infieles virtuales o lo que la familia entera hace por
internet, lo que no deja de ser preocupante.
En todo caso, aún hay quienes
piensan que "besarse bajo un portal no es lo mismo que besar un
portal" (chiste cibernético).
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