¿Dónde
está
el
punto
G?
Las
zonas
más
excitables
del
cuerpo
siempre
han
estado
rodeadas
de
un
halo
de
misterio
en
nuestra
cultura.
Más
todavía
cuando
se
trata
de
la
sexualidad
de
la
mujer,
que
ha
sido
negada
en
numerosas
ocasiones
a
lo
largo
de
la
historia.
Al
hablar
de
zonas
erógenas
femeninas
enseguida
aparece
en
escena
uno
de
los
grandes
mitos
eróticos
de
las
últimas
décadas:
el
punto
G.
Pero,
¿qué
es
este
polémico
punto?
¿Existe
en
realidad?
Si
es
así,
¿dónde
se
ubica?.
Su
origen
El
punto
G
recibió
este
nombre
en
honor
a
su
descubridor,
el
ginecólogo
alemán
Ernst
Grafenburg.
A
principios
de
los
60,
este
especialista
descubrió
una
región
localizada
en
la
pared
anterior
de
la
vagina
que
puede
producir
una
intensa
excitación
al
ser
estimulada.
Una
vez
que
se
difundió
su
existencia,
muchas
parejas
fracasaron
en
sus
intentos
de
encontrarlo,
por
lo
que
terminó
poniéndose
en
duda
su
existencia.
Sucede
que,
al
hablar
de
sexualidad,
es
casi
imposible
dar
reglas
que
funcionen
para
todo
el
mundo.
Cada
persona
tiene
una
parte
del
cuerpo
más
excitable
que
las
demás,
lo
que
depende
de
infinidad
de
factores
(psicológicos,
genéticos,
etc).
Por
esta
razón,
cualquier
descripción
de
este
mítico
punto
del
cuerpo
femenino
debe
ser
tomada
como
algo
orientativo,
que
no
tiene
por
qué
darse
igual
en
todas
las
personas.
El
punto
más
caliente
En
teoría,
la
localización
exacta
del
punto
G
es
la
cara
anterior
de
la
vagina,
a
medio
camino
entre
el
hueso
del
pubis
y
el
cuello
uterino,
a
unos
tres
centímetros
desde
el
exterior
de
la
vagina.
A
pesar
de
esto,
este
fenómeno
no
es
experimentado
de
igual
manera
en
todas
las
mujeres.
El
90
por
ciento
de
las
mujeres
obtienen
su
orgasmo
por
estimulación
del
clítoris,
lo
que
sucede
más
que
nada
por
desconocimiento
de
punto
G.
Por
otro
lado,
la
emisión
de
líquido
durante
el
orgasmo
vaginal
da
a
muchas
mujeres
la
sensación
de
que
van
a
orinar,
por
lo
que
lo
reprimen.
El
punto
G
tendría
el
mismo
origen
que
el
clítoris,
lo
que
le
aporta
una
gran
excitabilidad.
Su
ubicación
hace
que
la
estimulación
durante
el
coito
no
sea
fácil
en
las
posturas
más
usuales.
Su
estimulación
se
produce
con
más
facilidad
en
posición
vertical,
ya
que
la
gravedad
ayuda
al
aumento
del
aporte
sanguíneo.
Su
estimulación
mediante
la
introducción
del
pene
resulta
especialmente
difícil
si
no
se
acompaña
de
estimulación
manual,
sobre
todo
en
mujeres
cuya
vagina
está
distendida
por
los
partos.
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