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Estamos pasando por momentos en que además de comer de acuerdo
con nuestros gustos estamos dándole cada vez más valor al costo
de los alimentos.
Es por eso que la dieta vegetariana es una buena opción para
abaratar nuestro menú mientras cuidamos la salud.
El objetivo de esta nota es ofrecer alternativas sencillas y ricas
que puedan suplir el uso de alimentos de origen animal en las
recetas.
Será útil, por lo tanto, para saber cómo usar menos cantidad de
carnes, huevos y lácteos en algunas comidas.
Recordemos además que el vegetarianismo no es nuevo, sino que,
por lo contrario, forma parte hace mucho tiempo de la vida hindú.
Platón, Sócrates, Hipócrates, Ovidio, Aristóteles y Buda
fueron vegetarianos.
Las razones por las que mucha gente se vuelve vegetariana son
diversas, algunas lo hacen por convicciones religiosas, filosóficas
-como evitar el maltrato a los animales-, mientras que otras lo
hacen por salud.
Algunas personas tienen temor a consumir carnes debido a la gran
cantidad de elementos químicos agregados durante la crianza de
los distintos animales con diversas finalidades, algunos de los
cuales han sido asociados a la aparición de enfermedades y otros
por moda.
Obteniendo proteínas a partir de los vegetales se pueden reducir
las toxinas que entran al organismo y esto a su vez ayudará a
reducir las enfermedades y a lograr, con suerte, una vida más
larga.
Las combinaciones ideales
En realidad,
lo ideal sería combinar cualquiera de estas proteínas con una
pequeña cantidad de proteína animal no cárnica (un poco de
leche, queso o huevo) para obtener mezclas tan buenas como si sólo
se hubieran consumido estas últimas.
Esto también puede lograrse incorporando leche en desayunos y
meriendas, especialmente para los niños, mujeres embarazadas o
que están amamantando (pues son momentos de la vida en los que se
están creando tejidos nuevos) y en la menopausia.
Si la dieta carece de un solo elemento esencial, la salud se
resentirá. Es por eso que será necesario utilizar legumbres,
cereales diversos, frutas secas y semillas para evitar que esto
ocurra.
Estos alimentos contienen proteínas que deben complementarse
entre sí (consumiendo en la misma comida varios de ellos), de
esta forma se obtienen proteínas equilibradas y completas, que
son las necesarias para mantener la integridad de nuestros
tejidos. Esa es la importancia de planificar los menúes, de
manera tal de asegurar que el organismo disponga en todo momento
de una mezcla de aminoácidos óptima en cantidad y calidad.
Se deberá tener en cuenta también la importancia de cocinar
adecuadamente los alimentos, ya que un exceso de cocción
disminuye la calidad de las proteínas.
¿Cuáles son entonces los alimentos que utilizaremos en esta
cocina?
En primer lugar los vegetales, teniendo en cuenta de
seleccionarlos de todos los colores y formas, de modo tal de
obtener todas las vitaminas y minerales que necesitamos.
Para enriquecer su valor nutricional agregaremos cereales, entre
los que se destacan el mijo, la avena integral, el trigo integral
en sus distintas variedades, el arroz integral, el centeno y el maíz.
Se aprovecharán enteros, partidos o sus harinas.
Nos aportan mucha cantidad de fibra soluble e insoluble
(importante para eliminar grasas, para regular la glucemia y para
evitar la constipación).
Son ricos en vitaminas, especialmente del complejo B.
También se vende gluten ya preparado, que puede utilizarse para
cortar y preparar guisos en reemplazo de la carne.
Otro agregado imprescindible es el de las legumbres.
Se destaca la soja. Ultimamente se le han descubierto múltiples
virtudes, entre las que se destaca su riqueza en fitoestrógenos,
compuestos vegetales muy parecidos a los estrógenos producidos
por nosotras.
Son sumamente importantes en la menopausia, ya que disminuyen la
aparición de sofocos y fatiga y, para las más jovencitas,
disminuye el famoso síndrome premenstrual.
Es muy rico en proteínas y como el resto de los alimentos de
origen vegetal carece de colesterol.
Contiene antioxidantes, que evitan el envejecimiento celular y al
aparición de ciertos tipos de cáncer en poblaciones con alto
consumo de esta legumbre.
Se puede aprovechar el grano entero, la leche de soja, el tofu
(queso de soja en distintas presentaciones), miso (es como un
yogur de soja), el tempeh (parece una carne de soja) y soja
texturizada. Existen otras legumbres, como las lentejas, porotos
de distinta forma y color, arvejas y garbanzos, que enriquecerán
el contenido de proteínas y hierro de la dieta.
Utilice semillas y frutas secas, que agregarán vitaminas,
minerales y grasas imprescindibles para su organismo.
Reemplazos útiles
¿Cómo
sustituir los huevos y los lácteos en sus recetas?
Existen 2 formas caseras de sustituir los huevos (siempre que no
se requieran más que 3 unidades).
Cada huevo se puede reemplazar por 1 cucharada de harina de soja +
3 cucharadas de agua.
2 huevos pueden reemplazarse por 3 cucharadas de semillas de lino
molidas + 7 cucharadas de agua.
También existe sustituto de huevo en polvo (es una harina
utilizada por personas con colesterol elevado).
También se utilizará para ligar preparaciones salsa blanca
vegetariana espesa.
Para sustituir la leche de vaca puede utilizar la de soja en sus
recetas.
Queda muy bien en preparaciones o con infusiones.
También son útiles la leche de almendras y la de arroz.
La manteca se sustituye por margarina vegetal o por aceite y el
queso blanco o fresco por tofu en sus distintas presentaciones.
La crema se reemplaza por un licuado de 100 gramos de tofu con 2
cucharadas de aceite de girasol y 2 a 3 cucharadas de agua (aunque
no se la puede batir). |