Relaciones
enfermizas
Ni
contigo ni sin ti
!
Hay
parejas que pasan del amor al odio en cuestión de segundos. Pero,
aunque tengan problemas cuando están juntos, no pueden separarse.
¿
Es posible convertir este tipo de relaciones en vínculos mas
saludables?
Muchas
son las personas que se ven envueltas en relaciones que les traen mas
desdicha que felicidad. Se obsesionan por el amor o la atención del
otro, pero a la vez
boicotean las actitudes positivas. Soportan
malos tratos y humillaciones, pero cuando un tercero les sugiere
que abandonen el vínculo, alegan toda clase de motivos por los cuales
les resulta imposible
hacerlo. Contra lo que pueda suponerse, no siempre una relación patológica
adopta la forma de un hombre y una mujer arrojándose platos por la
cabeza en medio de insultos, gritos y llantos, a los que siguen
juramentos desesperados y apasionadas reconciliaciones en la cama. La
mujer o el hombre que aguantan en silencio las desatenciones, los que
todo lo perdonan y los que no logran poner fin a una relación que solo
les aporta infelicidad representan también modos de parejas
destructivas. Pero ¿ qué es en verdad una relación enfermiza? ¿cómo
distinguirla de una relación sana?
Mientras
que las relaciones saludables están construidas sobre la base del
respeto, el amor, el proyecto en compartido y la comunicación eficaz,
en las parejas enfermizas el vínculo se basa en la intolerancia, la
resignación, el hastío, la incomprensión y las exigencias. El
objetivo oculto e inconsciente de estas personas es aniquilar al otro
como castigo por no ser como uno quiere que sea.
Estas
parejas enfermizas se diferencias de las saludables porque
poseen una extraordinaria capacidad para crear las condiciones
para vivir mal, en cambio, las parejas trascendentes crean las
condiciones necesarias para hacer feliz al otro, sin esperar la
inmediata retribución por sus sacrificios.
Dentro
de este vivir mal ocupa un sitio de importancia la ausencia de proyectos
compartidos. Si los hay, es por iniciativa de uno de ellos aceptados con
fastidio por el otro, pero en general, predominan los proyectos
individuales sin consideración por lo que siente el compañero. Estas
relaciones son enfermizas desde que se inician pero sus integrantes lo
perciben recién cuando se rompe la etapa del enamoramiento. Estafados
en su buena fe, algunos sufren en silencio y se adhieren a los
planes de su pareja, otros optan por la demanda constante, algunos se
irritan y muchos son los que se violentan. Muchas de estas parejas
parecen hacer de la lucha por la dominación una cuestión de vida o
muerte. Esta contienda, incluso, no se detiene ni siquiera cuando en
apariencia algunas situaciones- el divorcio- por ejemplo simulen ponerle
un limite.
Las
explicaciones que los mismos sufridos protagonistas dan acerca de los
motivos que los mantienen unidos representan, quizás, el obstáculo
mayor para zafar de este círculo vicioso. En los matrimonios de larga
data y con hijos, es
habitual el temor a la desprotección económica, el
no querer dañar a hijos o familiares. Otros frecuentes motivos
alegados por las parejas son mas personales: la costumbre, la simbiosis,
la adicción a un estilo de vínculo, la alusión a áreas que funcionan
bien y aparentan compensar los sinsabores “tenemos buen sexo”,
“nos gustan los mismos espectáculos” y la pertinaz esperanza
de que todo va a mejorar, renovada después de cada pelea. Pero tal vez
la creencia mas dramática y también la más difícil de desarticular
sea la del mal amor, aquella que sostiene que si dos personas que
se llevan tan mal no logran
separarse es porque en el fondo se quieren de verdad.
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