ANTICONCEPTIVO YASMIN(PDF)      MAGAZINE!                    

 

Me acosté con mi mejor amigo...


¿Y ahora qué? A veces, se llega a tener sexo con el amigo más íntimo sin ningún interés de formar una pareja. Pero esta experiencia produce el inevitable temor de que se pierda la amistad. ¿Es posible compartir la cama sin compartir un proyecto de futuro y sin que alguno de los dos salga lastimado?
 Alguien dijo alguna vez que la amistad es el matrimonio del alma. De ser cierto, en la amistad habría divorcio, ya que cualquier matrimonio puede estar al borde del abismo... Y también, por qué no, sexo, puesto que la abstinencia no es precisamente una característica conyugal.


Nada familiar une a un hombre y una mujer que entablan una relación amistosa. No hay tabú del incesto. No hay otro límite para ese vínculo que el que ellos mismos se imponen. ¿Pero se puede ir a la cama con un amigo? ¿Y qué pasa luego? La amistad es una suma de pasiones en común. Si se tiene sexo, ¿esas pasiones se incrementan o se diluyen hasta su extinción?


Nada está prohibido. Nada es censurable. No hay moral que critique el amor amistoso ni religión que castigue la expresión sexual de ese sentimiento tan profundo.


Y, sin embargo... Cuando se concreta un encuentro de ese tipo inmediatamente aparecen los sentimientos de culpa, los autoreproches, las preocupaciones morales, los tabúes sociales de una conducta que podría ser severamente juzgada por los demás. Como si la gente necesitara estar haciendo siempre lo correcto.
Sergio Burros (29, vendedor de seguros) tiene una teoría avalada por la práctica.

 “Generalmente las situaciones extrañas suceden sin que uno las busque –conjetura- aunque deben provenir de cosas muy internas que están dando vueltas por ahí esperando salir. Por lo general, uno, con las amigas, anda siempre para todos lados, siempre con los mismos códigos...”.


Ese fue, al parecer, el detonante que dio origen a su aventura amoroso-amistosa. Aunque, claro, le cuesta aceptarlo, como si hubiera cometido una transgresión terrible.


El después Impactado por sus propias palabras, Sergio retrocede, de inmediato: “Ojo, que hay amigos y amigos –se ataja–. Hay chicas con las que sabés que no, ya sabés que no. Son amistades sagradas. Hay amigas que son como hermanas, que te llenan sólo con mirarlas, no necesitás acostarte con ellas. La amistad se echa a perder en la cama”.


No siempre es así.


Da plena fe de lo contrario Silvina Tavian (27, soltera, estudiante de abogacía), quien está viviendo con su novio desde hace dos años. “La amistad entre el hombre y la mujer existe, yo tengo muchos amigos. De hecho –desliza entre risas– estoy viviendo con el que era mi mejor amigo en la secundaria. 

Éramos muy amigos en la secundaria y seguimos viéndonos siempre como amigos y después nos pusimos de novios y nos vinimos a vivir juntos... Hay casos así, en los que hacés como que te gusta como amigo, pero en realidad querés ser la novia. Yo con Rodrigo hice eso y acá estoy. 

No creo que alguien pueda tener sexo con un amigo sin engancharse porque justamente lo que diferencia a tu mejor amigo de tu novio es que con tu novio tenés sexo. Un novio es como tu mejor amigo pero cama adentro”.


No es errónea su definición. Al principio no importan demasiado cuáles son las expectativas de futuro, si hay exclusividad o si el vínculo sexual se interpreta como un signo de mayor compromiso. Al principio es la amistad la que los une y al mismo tiempo los distancia.


Pasión sin retorno


¿Qué consiguen los amigos de una relación sin sexo? “Probablemente –infiere Luann Linquist en su libro Amantes secretos, editorial Paidós– preservar la amistad. El sexo los confunde, los hiere o los excita hasta tal extremo que todo el vínculo anterior queda contaminado –bien o mal– por la pasión. Y de eso no hay retorno a la amistad”.


Muchas mujeres solteras tienen relaciones esporádicas con amigos. Por eso, la psicóloga Graciela Moreschi (42) entiende que en esos casos “la atracción está, y con esta atracción se pueden hacer muchas cosas. 

En Argentina a veces hay bastantes trabas para exteriorizar la atracción sexual. Hay relaciones que están tan fraternizadas, en las que el instinto sexual está totalmente afuera. Pero hay amigos con los que una puede permitirse erotizarse y continuar la amistad. 

En otros países es más común que se permita este tipo de relación”.


Los mandatos sociales en la Argentina son muy poderosos. Obligan a conductas que muchas veces hieren los sentimientos. Son las mujeres, sobre todo, las que más padecen esos prejuicios.


Los amigos, cuando tienen sexo, tratan su relación como si fueran amantes secretos. Se ocultan de los demás y llevan una doble vida. Seguramente es ese sentimiento clandestino (y no el hecho de tener sexo) lo que dificulta gravemente el vínculo. Lo difícil es que uno de los dos cambie las normas y los códigos que los unieron como amigos. 

Si no son más que amigos, ¿se pueden permitir salir con otros a pesar de que se acuestan entre sí? ¿Qué se hace con la bronca y los celos, con los compromisos que se entablan y con los sentimientos de culpa y de exclusión?


Nadie podría contestar a estas preguntas sin conocer en profundidad una relación, sin saber si de pronto la amistad se convirtió en amor y la pareja empieza a actuar desde el lugar de novios. 

Sí es posible sacar una conclusión terminante: el sexo cambia la índole de una relación.

CONTACTO

Copyright 2008 latinfemme  Todos los derechos reservados