Todos
no somos iguales cuando se trata del estrés
Según los
individuos, los mecanismos que producen el estrés son diferentes y los
efectos, dependen de la vulnerabilidad de las personas ya que "no
todos estamos expuestos a él de la misma manera" . Aunque, algunas
profesiones tienen mayor riesgo que otras.
Al igual que el ruido ocasiona sorderas a aeronáuticos y discjokeys,
los mineros padecen silicosis y los ejecutivos, estrés o hipertensión.
Esta última, es considerada como un enemigo silencioso que mata sin
avisar y sin una causa concreta.
Situaciones de estrés desembocan en crisis de angustia, depresión, úlcera
digestiva o la disminución de defensas. Se ha comprobado que, provoca
en el cuerpo humano una serie de esfuerzos, un trabajo extra para
compensar esa alteración. Así "Los recursos de defensa se
concentran en unos puntos determinados y el resto del organismo queda
sin vigilancia. Pero, si aparecen células anormales en zonas indefensas
pueden pasar inadvertidas, reproducirse y extenderse".
Actualmente se está investigando en la relación que existe entre esas
situaciones con los sistemas inmunológico, el hormonal y neuroquímico,
relacionados entre si, uno se perturba aumentará el riesgo de un cáncer.
Esto es debido a que las glándulas suprarrenales se activan por el estrés
y aumenta la producción de corticosteroides, sustancias que debilitan
el sistema inmunitario y facilitan el desarrollo de células cancerosas.
De forma natural, las células se gastan y se reemplazan por otras
nuevas. Pero en ocasiones esto se interrumpe y el organismo crea una célula
anormal que no será reemplazada y es perjudicial para el cuerpo humano.
Esta posteriormente, aumentará de tamaño y se multiplicará de forma
exagerada. Cada organismo reacciona de forma diferente y en otros casos,
se desencadenan enfermedades circulatorias que aumentan la presión
sanguínea, infartos de miocardio, ataques cardíacos y coronariopatías.
Suele producirse una oclusión de una arteria coronaria que origina la
neurosis de esa región miocárdica.
En medios médicos se habla del infarto de "reacción al estrés",
secreción de adrenalina que degenera en una hipercoagulabilidad con la
consiguiente formación de una trombosis.
Para algunos, la dieta es un factor a tener en cuenta. Se aconseja una
alimentación equilibrada, aumentando el consumo de productos naturales,
frutas, verduras, legumbres, pescado o cereales, y reduciéndose las
carnes rojas, grasa, alcohol y el azúcar. Así, mientras el estrés
incrementa el apetito, especialmente en personas depresivas que ven la
comida como una liberación para superar la angustia que padecen. En
otras, la sensación de ansiedad provoca la falta de apetito.
No obstante, suele afectar de forma especial a la persona que
interioriza todo, sufre en silencio y no expresa la mínima agresividad
como les sucede a gran parte de las amas de casa que pasan mucho tiempo
solas, encerradas entre cuatro paredes.
Aviso
La información de
esta página es divulgativa y no pretende substituir el necesario
consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional para una
dolencia. Siempre debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre
su salud y antes de comenzar una nueva terapia, dieta o programa de
ejercicio físico
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