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¿Por qué
algunos adolescentes reaccionan con violencia cuando se les señalan sus
errores? ¿Por qué participan en actos vandálicos cuando están en
grupo? ¿Por qué cada vez hay más jóvenes que incurren en actos
delictivos sin tener motivos aparentes?
Así como se aprende la conducta normal no violenta, la violencia es algo
que se aprende por medio de imitación de actitudes y confirmaciones de
personalidad. Este aprendizaje tiene un momento clave durante la
adolescencia de todo ser humano, que es una etapa en la que la aparición
simultánea de cambios físicos y transformaciones psicológicas coloca a
los jóvenes en una posición en la que son influidos en gran medida por
el ambiente social y cultural.
Se han estudiado y demostrado que la agresión en los niños es producto
de un aprendizaje social. En 1972 un estudio publicado por los psicólogos
estadunidenses Eron & Cols demostró que presenciar una dosis muy
intensa de violencia por televisión, durante los primeros años de la
escuela primaria, está claramente relacionado con los actos violentos que
se comenten en la adolescencia.
Eron & Cols demostraron con un grupo de trabajo que existe una relación
muy cercana entre ver programas de televisión con mensajes violentos a
una edad temprana y una conducta agresiva posterior.
Los adolescentes pretenden definir su personalidad y roles sociales por
medio de sus conductas y no por medio de sus posesiones, como ocurre con
los adultos. Esta construcción de la personalidad y las pocas
posibilidades de cambiar las estructuras sociales en las que viven los
orillan a canalizar sus frustraciones a través de protestas que en casos
extremos desembocan en violencia.
El adolescente, al encontrarse en un periodo de cambios acelerados para
adaptarse a las exigencias del mundo adulto, prueba diferentes estilos de
vida y cambia de uno a otro en intervalos muy cortos de tiempo. Un ejemplo
para explicar lo anterior es observar cómo los valores aprendidos a los
12 ó 13 años de edad resultan pasados de moda u obsoletos para el mismo
joven o jovencita a los 15 ó16 años.
Al buscar las raíces de la violencia en los adolescentes es importante
resaltar que la cultura se ha apropiado de ciertas formas de violencia
convirtiéndolas en instituciones. El ejemplo más claro de lo anterior es
la guerra, pero hay otros menos evidentes como la lucha libre, el boxeo y
hasta cierto punto el futbol.
No al castigo físico
Un buen antídoto para combatir la violencia entre los jóvenes es evitar
al castigo físico para corregir malas conductas durante la infancia.
Cuando los padres golpean al niño para que no golpeé a su hermano envían
un doble mensaje, pues se sabe muy bien que los niños tienden a imitar el
comportamiento de las personas que fueron sus primeros modelos.
El estudio de los modelos violentos que se transmiten por televisión,
realizado por Eron & Cols no agota ni explica en su totalidad la
investigación sobre las raíces de la violencia, pero sí nos invita a
cuidar la influencia que tiene este medio de comunicación como compañero
cotidiano de los niños, y por lo tanto como proveedor de modelos de
conducta.
Es decir, no toda la violencia durante la adolescencia tiene su origen en
haber visto programas violentos de televisión a edad muy temprana, pero
la experiencia de la violencia intrafamiliar o televisada en los primeros
años de la vida sí es un factor que estimula la conducta agresiva
posterior.
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